ANALÍTICA

Primera hora de la mañana. Hoy he acompañando a mi madre a hacer una analítica. Si tiene dos hijos y servidor vive al lado lo normal es que la acompañe yo. Hemos estado esperando a que hayan podido hacer el servicio a domicilio, pero esta maldita pandemia lo está retrasando todo.

Así que como ya tengo vacaciones, y teóricamente más tiempo libre, un chicho de 55 ha acompañado a una chica de 90 para hacer un ITV corporal y conocer resultados en breve. Claro: ella ha salido en ayunas. Yo eso lo llevo muy mal. Otro día os cuento. Ciertamente la temperatura y el bochorno matinal que teníamos a las 9 de la mañana en Barcelona no ha ayudado. Todo era falta de aire, de agua, necesidad… Demasiado cansancio.

He ido a buscar a mi chica y Passeig Fabra i Puig cap avall fins a la Meridiana. «Vamos, mama: cógeme del brazo -hay que vigilar las caídas a ciertas edades- hemos de caminar un par de kilómetros hasta llegar al laboratorio». Un pinchacico en el brazo (me he quedado fuera y no he escuchado ni un quejido) y poca cosa más. Bueno sí: he escuchado de fondo que mi madre le ha empezado a contar su vida a la chica practicante… En fin: suerte que ha durado poco. Un cortado y un croissant para cada uno ha puesto fin al encuentro. «Es que un cortado con azúcar y encima bollería no va nada bien para el organismo», nos habrá dicho un médico. Claro, claro. La vida continúa. Don’t stop!

Share: